Ruben Dario

lunes, octubre 23, 2006

El Museo de Rubén Darío


El Museo Archivo Rubén Darío, se encuentra en el departamento de León, ubicado en la cuarta avenida, sur- oeste No.101, esquina opuesta al colegio La Salle.
En 1960, el Doctor Edgardo Buitrago, logró recuperar en su totalidad la casa de Rubén Darío e instalar en ella un Museo y Archivo, que reuniera los objetos que habían pertenecido al Poeta Rubén Darío y a su familia, así como las ediciones príncipes de sus obras, y toda la documentación posible referente a su vida y creación literaria; como el de organizar una biblioteca extensa del modernismo y de la poesía hispanoamericana. El Museo Archivo Rubén Darío, se inauguró en 1964, creado como una Institución Autónoma con un Consejo directivo constituido por tres miembros: El rector de la Universidad Autónoma de Nicaragua, con residencia en León, un representante a honores del ministerio de Educación. Y su respectivo suplente, de duración vitalicia, que son desde entonces el doctor Edgardo Buitrago y don José Jirón Terán.

lunes, septiembre 25, 2006

Canción de Otoño en Primavera

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.

Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura

una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño
, falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca

el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

lunes, septiembre 04, 2006

Historia de sus libros.

Sus primeros versos aparecen publicados en un diario local llamado .
El Termómetro. Sin embargo, será al periodismo al que, apenas superada la niñez, dedique sus primeros esfuerzos creativos. Labor que principia en el periódico La Verdad, de la citada ciudad de León, donde publica artículos y crónicas de diversa índole, continúa en otros como La época o El Mercurio de Valparaíso, y culmina en La Nación de Buenos Aires. En este último periódico publica una serie de semblanzas sobre escritores y artistas que anunciaban «nuevas maneras de pensamiento y de belleza» que, más adelante, formaran parte de su emblemático libro Los raros (Buenos Aires, 1896). Allí, tras los nombres de Whitman y Verlaine, Edgar Allan Poe, Lautréamont, Valle-Inclán, Mallarmé, Leopoldo Lugones o el cubano José Martí, forja Darío la genealogía literaria de su cuantiosa prole de libros. Poseído de un poderoso instinto creador («yo nunca aprendí a hacer versos. Ello fue en mí orgánico, natural, nacido»), su frágil y refinado espíritu le hizo transitar sutilmente entre las cenizas de simbolistas, parnasianos y decadentes, en pos de una voz propia que, a decir de Mario Benedetti, se encuentra «en mitad de un largo viaje que arranca en Victor Hugo y llega, por ahora, hasta Neruda».
Azul... (1888), libro de poemas y cuentos escrito y publicado en Chile, es la primera revelación del amplio espíritu moderno de Darío, que un año antes había ya publicado Rimas y Abrojos. Este libro representa la primera tentativa por asimilar «al idioma español las cualidades plásticas, pictóricas y musicales del francés», experimentando con nuevas formas como el poema en prosa. Como en el relato «Un retrato de Watteau», el Darío de esta época es fragante y colorista y se entrevé a decir de Juan Valera, quien prologa la 2ª edición del libro, la mano delicada de los «Hugo, Lamartine, Musset, Baudelaire, Leconte de Lisle, Gautier, Bourget, Sully Proudhomme, Daudet, Zola, Barbey d'Aurevilly, Catulo Mendés, Rollinat, Goncourt, Flaubert y todos los demás poetas y novelistas».
Prosas profanas y otros poemas (1896) supone la consagración de la poética dariana. A pesar de la «sencillez y poca complicación» que declara Darío, poemas como «Ama tu ritmo...» o «Yo persigo una forma...» dan cuenta de la nueva estética, proclamando todas las novedades conceptuales y formales de la poética modernista. Un renovado lenguaje fundador de nuevos universos creativos. Crear: como única y primera ley del verdadero creador.
«Si Azul... simboliza el principio de mi primavera, y Prosas profanas mi primavera plena, Cantos de vida y esperanza encierra las esencias y savias de mi otoño». Tras el exteriorismo de sus libros anteriores, en éste de 1905, sus versos se vuelcan decididamente hacia «El reino interior». Se acentúa el tono personal y filosófico en composiciones como «Yo soy aquel que ayer no más decía» o «Lo fatal». Se vislumbra también la conciencia de ser americano, de vivir en una América española «que tiembla de huracanes y que vive de Amor».
En El canto errante (1907), cuyo prólogo está dedicado «a los nuevos poetas de las Españas», reclama Darío la importancia de la labor del poeta en el mundo moderno. Este libro resume los que habían sido motores poéticos de sus libros anteriores, matizando algunos y reafirmándose en todos.
Tras Poema del otoño y otros poemas (1910) y Canto a la Argentina y otros poemas (1914) y algunas recopilaciones de crónicas políticas y apuntes de viaje, culmina providencialmente su producción literaria con un título que, publicado el mismo año de su desaparición, encierra el sentido de toda su obra: Y una sed de ilusiones infinita.

domingo, agosto 27, 2006

RUBÉN DARÍO Y LA CRITICA

RUBÉN DARÍO Y LA CRITICA
Estas son algunos de los comentarios realizados por grandes escritores sobre la poesia de Rubén Darío.
ENRIQUE ANDERSON IMBERT
Rubén Darío dejó la poesía diferente de como la había encontrado: en esto, como Garcilaso, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Lope, Góngora y Bécquer. Sus cambios formales fueron inmediatamente apreciados. La versificación española se había reducido, durante siglos, a unos pocos tipos. De pronto, con Rubén Darío se convirtió en orquesta sinfónica. Dio vida a todos los metros y estrofas del pasado, aun a los que sólo ocasionalmente se habían cultivado, haciéndolos sonar a veces con imprevistos cambios de acento; y además inventó un lenguaje rítmico de infinitas sorpresas, sin salir de la versificación regular. No sólo desarrolló todas las posibilidades musicales de la palabra, sino que para cada estado de ánimo usó el instrumento adecuado. Leyéndolo uno educa el oído; al educarlo, más planos sonoros aparecen en el recitado. Por su técnica verbal Darío es uno de los más grandes poetas de todos los tiempos; y , en español, su nombre divide la historia literaria en un "antes" y un "después". Pero no sólo fue un maestro del ritmo. Con incomparable elegancia poetizó el gozo de vivir y el terror de la muerte.
JORGE LUIS BORGES
Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado ni cesará. Quienes alguna vez lo combatimos comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar libertador.

martes, agosto 22, 2006

Margarita


¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
«Si... no..: si... no...» ¡y sabías que te adoraba ya!

Después ¡oh flor de Histeria! Llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces dias,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías¡
como a una margarita de amor te deshojó!

viernes, julio 28, 2006

UN LINDO POEMA "GAITA GALAICA"

Gaita Galaica

Gaita galaica, sabes cantar
lo que profundo y dulce nos es.
Dices de amor, y dices después
de un amargor como el de la mar.
Canta. Es el tiempo. Haremos danzar
al fino verso rítmicos pies.
Ya nos lo dijo el Eclesiastés:
tiempo hay de todo: hay tiempo de amar,
tiempo de ganar, tiempo de perder,
tiempo de plantar, tiempo de coger,
tiempo de llorar, tiempo de reír,
tiempo de rasgar, tiempo de coser,
tiempo de esparcir y de recoger,
tiempo de nacer, tiempo de morir.
Rubén Darío.

jueves, julio 06, 2006

EL ESCENARIO Y SUS HUELLAS

Un escenario no es un lugar de paso, sino un espacio de cruces y tambien
de encuentros. La obra de Rubén Darío puede leerse como un escenario
que congrega un numero de voces de distinta procedencia. La trama produce
una nueva textualidad en el orden de los procedimientos y origina un
particular sentido en el campo de la significacion. El ocultismo, percibido
en su poesia mas como un modo de nombrar que como una corriente explicita,
despliega su susurro: el final del siglo, sin duda, deja su huella en
los textos de Darío. Disponer sentidos a partir del ingreso del esoterismo,
posibilita una comprension mas exhaustiva de esta obra y es la propuesta
de trabajo de Cathy Login Jrade. La autora examina el resurgimiento
del interes en las creencias esotericas por parte de los escritores
europeos del siglo XIX y busca dilucidar "como y por que esta tendencia
a visualizar el mundo en terminos de la doctrina ocultista fue
desarrollada por Darío y otros escritores modernistas
El interes de este estudio se centra tambien en considerar los modos
en que la produccion de Rubén Darío se ajusta al concepto de unidad,
segun lo concibe el romanticismo y el simbolismo: Su poetica se basa
en la libertad de ambicionar el nivel de la musica, es decir, del lenguaje
previo a todos los lenguajes y que contiene la `unidad infinita.
Urdimbre y cruces que situan los textos de Darío en un hueco en tension:
los aspectos que indudablemente los vinculan con la modernidad, organizan un impulso hacia los problemas del nuevo siglo, mientras que elaprovechamientode ciertas nociones tomadas de movimientos de la tradicion literaria,los relacionan con el pasado.
A pesar de la cantidad de influencias,no seria licito pensar ensuperposiciones en la obra de Darío, sino mas
bien en un procesamiento de distintas escuelas literarias y de diferentes
filosofias que le otorgan un espesor de caracter paradojico: no es la
reunion de legados textuales su particularidad, sino el modo en que
articula las diferentes referencias. Lo singular de Rubén Darío consiste
en la forma de anudar la variedad.
La nocion de "correspondencia"encaja en la logica de su propia obra: hacer de la diversidadde textos una posibilidad de escritura.

El estudio de Jrade investiga ecos, citas e influjos: pone de relieve
la importancia del pitagorismo esoterico, repara en corrientes literarias
que atraviesan esta textualidad (romanticismo, simbolismo), declara
la atraccion del autor por las creencias "no ortodoxas" y su afan de reconciliar la ciencia y la religion. En ese plano, la minuciosidad
es un valor positivo para el investigador, aunque hay una ausencia de
grado: Jrade no reconstruye en forma exhaustiva, dentro del mapa intelectual de America Latina, que tendencias ejercieron una mayor influencia.
La precision, en este caso, no es un exceso de celo, ya que consistiria
en verificar con que enfasis debe destacarse una linea de pensamiento
o un movimiento literario en el contexto de la produccion textual.
La insistencia con que la autora señala la adhesion de Rubén Darío
a la concepcion de la figura del poeta vinculada a una indole magica,
capaz de descifrar los signos de la unidad de la naturaleza a partir
del lenguaje, si bien es legitima, puede resultar, por lo menos, mas
intrincada. En el proceso de escritura de su obra, sobre todo en su
permanencia en Buenos Aires (1893-1898), otras instancias juegan en
la constitucion de su poetica ( mas alla de los deseos contenidos en
ciertos enunciados). Como indico Angel Rama (Las mascaras democraticas del modernismo, 1985) la emergencia de una creciente profesionalizacion y el desgarramiento progresivo de una produccion que se ve estigmatizada por el papel del mercado, dejan su marca en los textos. Rubén Darío concibe la figura de un artista que tiene la capacidad de acreditar una vision trascendente del universo" (p. 27), pero tambien, en interior de su propia escritura, ya no es posible descuidar otroactores,
como el mercado, el periodismo y la prefiguracion de un profesioismo,
que se constituyen en materiales organizados segun el nuevo perfil de
representaciones que, en general, posee la critica acerca de Rubén Darío.
Jrade trabaja en especial con la poesia del autor y, en esa zona, la
constitucion de una figura de poeta percibida como vate capaz de leer
el orden del universo parece factible.
Enriquecer esta lectura a partir de la exploracion detenida de otros elementos de su produccion (sus cuentos, sus escritos periodisticos) puede ampliar y tornar mas compleja aquella nocion acerca del lugar del artista en la sociedad segun Darío.
Algo por hacer, entonces: la saturacion de nombre y referencias en los textos de Rubén Darío, no ayuda para comprobar si hay una estructura cohesiva de ideas. Pero lo interesante seria pensar las estrategias mediante las cuales, a partir de esa copiosa imagineria, se organizan nucleos de significacion.