Ruben Dario

martes, febrero 14, 2006

Ruben Dario

Para comenzar realizare una pequeña introduccion acerca de este gran poeta. Ruben Dario, nacio en el año 1867 en Metapa, Nicaragua. Sus padres fueron Manuel Garcia y Rosa SarmientoAleman.
En esos 49 años de su vida Ruben Dario se transformó en elcentro de gravitacion del modernismo hispanoamericano. En 1879 a los doceaños de edad escribió su primer poema, el soneto "La Fe".Y en 1880aparecen sus primeros versos en el diario "El termometro". En 1881 escribe articulos para el periodico politico "La Verdad".En 1882 leyó el poema "El Libro" en el Palacio del Ejecutive, y el gobiernonicaraguense le ofrecio pagar los gastos de sus estudios en el Colegiode Granada pero no aceptó. En 1882 se fue para el Salvador donde dictóclases de gramatica y regresó a Nicaragua en 1883. En ese mismo añoescribió Alegorias. Entre 1884 a 1888 Ruben Dario trabajo en la secretaria privada de lapresidencia; en la Biblioteca Nacional. Colaboró en el Diario deNicaragua, El Ferrocarril y en El Porvenir de Nicaragua. En 1888 publico Azul en Valparaiso, Chile convirtiendose en el masconocido, imitado, amado y criticado de los escritores de habla castellanade fines del siglo XIX y comienzos del presente. En Febrero 6 de 1916 murió despues de haber sido intervenidoquirurgicamente dejando en su testamento a su hijo Ruben Dario Sanchezcomo su unico heredero.
Mi idea es dejarles un poema para que comiencen a deleitarse con este exquisito autor. En los siguientes posts seguire compartiendo informacion sobre Ruben Dario con ustedes.


Margarita

RECUERDAS que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
"Si... no..: si... no..." ¡y sabías que te adoraba ya!

Después ¡oh flor de Histeria! Llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces dias,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías
¡como a una margarita de amor te deshojó!